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Viernes, 14 de diciembre de 2012

viñeta antidisturbio en colocado en la Picota

Expondremos un pequeño manual de acción, opinable, en caso de abuso de poder por parte del que dispone de armas.
CONTEXTO: Dicen que es intolerable que el ciudadano porte armas con las que poder agredir al vecino, y no le falta razón a quien apoya esta afirmación. ¿Podemos imaginar una sociedad donde reine el interés del mas hábil con el fusil?. La solución más lógica es ceder el monopolio armamentístico al Estado, para garantizar que se cumplan una serie de leyes de convivencia. Hasta aquí, todo correcto (aunque para algunos, esto del Estado, suene a aparato burocrático represor, con su cierta razón).
Ya hablamos que la democracia directa del pueblo y la separación de poderes es fundamental para que el Estado del que hablamos, obtenga legitimidad en la administración de leyes, y por consiguiente, el monopolio del armamento. ¿Qué ocurre cuando el Estado no cumple con lo pactado? Reinará el interés del más hábil acumulador de poder privilegiado. La aleatoriedad del interés individualista de unos pocos, se impondrá amparados por el monopolio del armamento, cuando dicho interés se vea profanado por las necesidades básicas de cualquier ciudadano, como ocurre en el drama del desahucio, o cuando las manifestaciones se escuchan demasiado; amparados claro, en leyes votadas por una inmensa minoría de diputados al servicio de su propio interés.
Por desgracia, esto es lo que sucede en la práctica totalidad de Estados. Ante dicho panorama. ¿Merece la pena obedecer estas normas de convivencia? Por supuesto que no, y es el momento del comienzo al desacato de leyes que se sitúan en contra del interés general. Y es que, aquellas leyes que atentan contra la equidad, la libertad (con sus límites impuestos por la libertad del vecino), deben ser moralmente transgredidas, mediante acciones compensatorias.

Dicho esto, nos encontramos en el terreno de la accións, de la protesta, la manifestación, la inconformidad o la desobediencia frente a la aplicación de leyes, sentencias judiciales o decretazos de carácter partidista. Es el momento en el que el Ejecutivo, ordena el empleo de las armas, de forma desproporcionada en la mayoría de casos frente a la acción llevada a cabo. Dicho ejecutivo, de forma cobarde y desde despachos, ordena a otros el empleo de la fuerza, con el fin de infringir el miedo entre los insurgentes. Los encargados de este vil servicio, suele ejercerlo los Antidisturbios, por supuesto, pagados por el Estado y a las ordenes de los oligarcas. Y también, son muchos de ellos, los que sin un mínimo de compasión y de forma vejatoria, son capaces de apalear en la cabeza a niños, moler a palos a ancianos… no es mas, que un síntoma de impunidad, seguridad y adoctrinamiento de estas fuerzas armadas, donde su ética desaparece, quizás por el efecto que el caballo le causa en sus seseras (una fuente no confesable asegura que muchos antidisturbios al cabo de ciertos años, terminan dejando el cuerpo por su estado de drogadicción, pues son muchos los que recurren a la cocaina para ejercer su labor). Sea como sea, el que entra como antidisturbio, lo hace de forma voluntaria, desde su puesto de trabajo como policía nacional. Así pues, el argumento de pobre antidisturbio que se ve obligado a obedecer, o sino va a la calle, queda descartado, pues puede regresar al de policía (claro, que con una paga menor, pero ese querer cobrar más, para muchos esta por encima de la ética).

TÁCTICA DE ACTUACIÓN: A través del miedo, el antidisturbio, siempre obedeciendo, intenta amedrentar al manifestante mediante el miedo a dos consecuencias para el manifestante: una severa paliza o bien, una severa detención y correctivo a base de multa y ficha policial (ahora los oligarcas desean penas de privación de libertad: cárcel ¿qué suena mejor, privación de libertad o cárcel? Los juegos de palabras estos… ). ¿Tiene medios el ciudadano para combatir dichas acciones represivas llevadas planificadas por los oligarcas (ministros, diputados, consejeros, etc)? Claro que si. Debido a que las medidas que toman estos rufianes, son desproporcionadas, al ciudadano no le queda otra que devolver el miedo como si de un partido de tenis se tratara. No nos queda otra, que devolver el miedo de forma proporcional.

El primero en recibir miedo, debe ser el antidisturbio, encargado de velar por las armas. El ciudadano debe emplear el histórico "colocar en la picota". Es un método puesto en práctica por los antiguos Estados religiosos siglos atrás, con el objetivo de señalar con el dedo, a quien se salía del credo establecido. Pensamos, que es más que justo, señalar al que tortura y golpea con total impunidad.
La acción así pues, sería: despojar del casco al infractor, fotografiarlo y difundirlo por las redes sociales.
¡Cuidado!, los oligarcas ya han estudiado como contrarrestar el efecto de las nuevas tecnologías. Los antidisturbios mandan en primer lugar, a infiltrados entre los manifestantes para fichar los ciudadanos más activos. Y segundo, se rastrea la identidad que hacemos todos de internet, para ser luego castigados.
Actuación: Acudir a cualquier acto con posibilidad de violencia estatal, con total anonimato: cuidando de no tener relación con el acto incluso sin entablar relación alguna con los manifestantes y pasando desapercibido. Ir equipado de cámara fotográfica, móvil, etc. Y grabar las acciones desproporcionadas de los agentes. Posteriormente, subir a las redes sociales dicho material, con total anonimato, gracias al artículo de nuestros compañeros de EconomíaZero, siguiendo los pasos a seguir. En realidad, el secreto se encuentra en este sitio: Tor Project.
Decir que para el manifestante que le afecte alguna de las medidas del Estado, debe ir debidamente protegido corporalmente: cascos, rodilleras, protectores metálicos para el torso o pasamontañas en caso necesario. Y sobretodo, si algún agente intenta agredir, despojarle de su casco para que nuestros fotógrafos actúen. Esta medida es necesaria pues ellos no portan placa identificadora visible.

Y el segundo en recibir miedo, aquellos que mandan y dirigen en interés propio, a los cuales también hay que infringir miedo, pero será por medio de otras tácticas, que merecen de otro artículo a parte.

MORALEJA: utiliza siempre el pacifismo, pero si tu Estado ha sido enajenado y usa la desproporción armada, ponte a su nivel, o sino, serás exterminado.
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Escrito por: monje_roj0 a las 19:57   en la sección: Asuntos Socio/Politicos

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