
Falta realmente poco tiempo para el comienzo de las vacaciones de verano, lo cual significa que vosotros, muchos de los que leéis estos párrafos, os tomaréis un merecido descanso y dejaréis de leer próximos artículos de este humilde monasterio. No por ello significa que estemos dando un toque de atención, ni mucho menos.
Dicho esto, digamos que cerramos temporada (si bien seguirán apareciendo artículos en verano) con un tema de vital importancia para la supervivencia de las religiones: La Fe.
Sin la Fe, las religiones sucumbirían, ya que sus devotos, que son en definitiva, quienes las mantienen en pie, las dejarían de lado, quedando sus administradores, en la más absoluta indiferencia, perdiendo de facto, todos sus privilegios. Por ello, advertimos que este artículo de hoy, va encaminado en aportar un granito de dinamita con la que torpedear el pilar central del edificio de la religión. Por supuesto, como iréis descubriendo, la justificación de este intento de derrumbe, no termina en lo dicho. Existen razones que incluso pasan por la salud pública del ciudadano.
Intentaremos analizar cómo se estructura y en que consiste la Fe. Si la religión es el opio del pueblo, la Fe es la jeringuilla con que se administra.
LA FE ES CONTRARIA AL USO DE LA RAZÓN.
Para ver porque la Fe, es totalmente opuesta al acto de razonar, tomaremos definiciones de los mismos conceptos para comparar y analizar, en un acto de discurrir razonado (contrario a lo que sería un acto de Fe).
La razón según la R.A.E. _ 2. f. Acto de discurrir el entendimiento. _ 4. f. Argumento o demostración que se aduce en apoyo de algo.
La Fe según la R.A.E. _ 2. f. Conjunto de creencias de una religión. _ 5. f. Creencia que se da a algo por la autoridad de quien lo dice o por la fama pública.
La crítica según la R.A.E. _ 8. f. Examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc. Y según wikipedia. _es la reacción o la opinión personal o analizada ante un tema.
La creencia según la R.A.E._ 1. f. Firme asentimiento y conformidad con algo._ 2. f. Completo crédito que se presta a un hecho o noticia como seguros o ciertos.
Por supuesto, no se han citado las definiciones que no tienen que ver con lo que hablamos, o bien, porque se repita la definición. El uso de la razón o el razonamiento, alude necesariamente a un procedimiento de entendimiento del mundo y conceptos que nos rodean. Dicho procedimiento, discurre mediante la investigación y la posterior comprobación y demostración de lo que se afirma. La Fe es también un procedimiento para intentar comprender lo que nos rodea y sobretodo, lo que no nos rodea, usando el sentimentalismo o sensaciones que recibimos sobre un tema y la creencia en base siempre a unos principios y afirmaciones que son incuestionables, y por lo tanto, no aptos a ser demostrados. La fe no tolera jamás la crítica de esos principios sobre los que se asienta, en cambio el razonamiento, necesita de la crítica para poder evolucionar el pensamiento y así alcanzar la demostración que confirma la afirmación.
Una prueba de que la Fe se nutre del sentimentalismo, en vez de intentar moverse por medio de la razón, nos la da un católico que nos visita, al intentar demostrar que la Fe es compatible con la razón: "A ver so cerrado de mente y pienso que de corazón, que la fe no está reñida con la razón... Explícame si no de qué manera creen tantos científicos creyentes y muchos de ellos católicos de toda la historia de la humanidad." - Él lo cree de corazón sin más; ese es el sentimentalismo al que nos referíamos. Posteriormente, si hace un ejercicio de razonamiento al intentar demostrar su afirmación con que existen científicos católicos, pero en realidad, este intento de razonamiento, no es más que la definición numero 5 sobre la Fe, que arriba hemos copiado de la R.A.E. En lo que ha intentado afirmar, procede para dar su verdad, mediante el procedimientode la Fe, en vez de razonar sobre la misma esencia, definición y el concepto de ambas palabras. Un apunte: esos científicos católicos, confían mucho menos en la Fe que lo podamos hacer nosotros (de cara al público muestran la que sea necesaria); pero el sobresueldo por ser científico católico y obispo en servicio a la Iglesia, mueve más montañas que la propia Fe.
Además, quienes son fieles religiosos, tienen Fe religiosa y usan la Fe para guiar su propia vida, constantemente se escandalizan e incluso se sienten ofendidos cuando desde fuera (sin entrar nunca en insultos), se critica o se intenta hacer discurrir por el uso del proceder razonado, acerca de los principios, afirmaciones, conductas, textos sagrados etc. Y aunque hubieran insultos al profeta, a Zaratustra o a la paloma del espíritu santo, ¿Por qué los creyentes se toman los insultos como algo personal hacia su propia persona? La misma persona católica cita así: "Y si para vosotros Jesús no es nadie, para mi es el centro de mi vida y la de mis familiares y amigos y por tanto me ofende el que os intentéis reír de El igual que os puede ofender a vosotros que yo me riera de vuestras madres, cosa que no haría jamás porque no veo la vida como vosotros" - El problema es que ese sentimentalismo con el que se desenvuelven en la vida, puede llegar a causar trastornos de identificación, pues confundir al personaje de un libro con un familiar de carne y hueso real que vive, es para estudiar el caso (y no precisamente es el único caso). Pero de la sintomatología que causa la Fe en el creyente, hablamos ahora.
EL SINDROME DE LA FE.
Como bien se sabe, la palabra síndrome elude a un conjunto de síntomas. Cuando la vida gira en torno al sentimentalismo o lo que digan otras personas o textos, sin antes, pararse a investigar y corroborar, relegando a un rincón, el uso del raciocinio, pueden producirse graves síntomas tanto en la conducta como en la salud del creyente ante posibles adversidades como críticas a su Fe, descubrimiento de otras creencias, o ante el simple hecho de querer conseguir algo procediendo mediante la doctrina de su Fe. La intensidad de Fe en un devoto, es directamente proporcional con la intensidad de dichos síntomas. Pasemos a enumerar una pequeña lista de síntomas:
1) Pensamientos o acciones destructivas hacía quienes razonan los principios religiosos: De modo general a lo largo de la historia, la convivencia entre religiones no ha sido precisamente amable, en especial con las llamadas monoteístas. La supervivencia de diferentes creencias, las ha enfrentado en multitud de ocasiones en cruentas guerras, llámense cruzadas, llámense Yijad, etc. Los deseos hacia los que no comulgan una determinada creencia no son nada buenos: los cristianos, musulmanes, judíos, etc, condenan al sufrimiento del infierno u otros sucedáneos a estos, siempre después de la muerte, ya que la religión afirma siempre sobre lo incognoscible. Incluso los de una misma Fe, llegan a sentir estos sentimientos hacia quien critica a otra Fe ajena. Es el caso de Salman Rushdie, amenazado de muerte por el ayatolá Jomeini de Irán en 1989, por escribir una obra de ficción "Los versos satánicos". Jomeini ofrecía recompensa por su asesinato; quienes tradujeron el libro al italiano y al japonés, fueron atacados: uno fue salvajemente mutilado tras haber quedado moribundo; y al editor noruego, le dispararon varias veces por la espalda y fue abandonado en la nieve, al final, sobrevivió. Cualquiera de nosotros, imaginaría una condena unánime hacia un Estado arrogante que contrata a sicarios para matar a ciudadanos pacíficos. No fue así, importantes estamentos, el Vaticano, el arzobispo de Canterbury, el cardenal de Nueva York o el principal rabino sefardí de Israel, plantearon que el principal problema no era el asesinato a manos de mercenarios, sino el contenido blasfemo del libro. Lo cierto, es que en nombre de lo sagrado, cualquier acto queda justificado para quienes poseen importantes dosis de Fe. Estamos seguros, que muchos creyentes que lean este suceso, en su pensamiento, sentirán simpatía hacia el ayatolá por sus actos. [véase este ejemplo, en uno de los escritos de Christopher Hitchens].
2) Carencia de Identidad personal: Fernando de Orbaneja nos define identidad personal así: " la identidad personal se basa en el aprendizaje o adquisición de conocimientos, la memoria que almacena dichos conocimientos, los genes o herencia , y la inteligencia mediante la que es posible elegir la información, modificar lo aprendido e interpretar los conocimientos adquiridos. En el cerebro reside el fundamento del Yo." - Después de haber definido a la Fe, de la definición aquí dada sobre identidad, vemos que quienes profesan una Fe, no tienen otro conocimiento que el de su propia creencia, y en la mayoría de las veces, dada de forma vaga y sesgada (por eso aquello que se dice de que quien sabe más de su religión, menos creyente se vuelve). Quienes profesan de verdad una Fe, aunque conozcan otros puntos de vista, los considerarán falsos. En la memoria, los que siguen de forma obediente a su religión, intentan lavar esos vestigios de los otros puntos de vista, mediante lo que se llama como "acto de Fe", así pues, en la memoria de estos, solo queda almacenada su creencia, relegando al subconsciente el resto: es lo que se llama de forma coloquial como lavado de cerebro. La inteligencia con la que elegir información queda totalmente apagada, ya que es precisamente la crítica, la base de este tipo de inteligencia, y la crítica, es objeto de persecución por parte de la religión (muchas religiones crean incluso instrumentos para apagar en los creyentes el poco sentimiento crítico de su interior, como lo es la antigua Inquisición, hoy llamada Congregación para la doctrina de la Fe). Dentro del cristianismo, el cuento del pastor y sus ovejas, resume muy bien y de modo más entendible, lo dicho.
3) Enajenación de la realidad: Las religiones, y como vía de canalización, la Fe, intentan discernir la realidad que percibimos, explicándola desde un tipo de creencias que son incognoscibles y no pueden demostrarse. Mezclar lo que percibimos con lo que no podemos percibir es enajenar la realidad. Un individuo con un alto grado de Fe, puede enajenarse de la realidad, y creer que habla o escucha voces, bien de seres queridos que han pasado a mejor vida, o incluso de entidades supuestamente superiores. A este síntoma, se le une también el tema de los milagros, uno de los pilares fundamentales de todas las religiones; precisamente en este punto es donde ciencia y religión chocan más, pues una vez destapado el milagro por la ciencia, el fenómeno deja de ser milagro. Y lo cierto, es que tarde o temprano, todos los milagros son y serán descubiertos, ya que todo tiene su truco, tal como diría cualquier ilusionista o mago del espectáculo.
4) Rechazo al acceso de remedios medicinales: Las creencias basadas en el creacionismo (de quien sea), recurren con frecuencia a la autoridad del creador y su voluntad. La medicina supone la manipulación por el hombre, del transcurso del medio vital del ser humano: el cuerpo. Para casi todas las religiones, el cuerpo debe seguir las leyes naturales sin ser alteradas, por eso, medicina y religión no se han llevado muy bien. Unas religiones porque querían el monopolio de la medicina (chamanes), otras por motivos creacionistas o litúrgicos. Casos existen en multitud. Solo en la actualidad, como la negación de transfusiones de sangre por parte de los Testigos de Jehová, la negación de la investigación con células madre por partede los cristianos… Todo esto, conlleva que el individuo, disponga de una calidad sanitaria mas deficiente.
5) Represión a los placeres de todo tipo: Todas las creencias religiosas son especialmente represivas con los placeresde la vida, en especial con los sexuales. Repasar este hecho daría para un artículo a parte. Lo que si diremos, es lo que causa en el propio individuo: envidia hacía quién practica el placer, infelicidad al tenerse que contener, extremismo y descontrol de sí mismo cuando la naturaleza del propio cuerpo lo pide, amargura de una vida más monótona… y en definitiva, serios trastornos mentales provocados por la abstinencia de los placeres terrenales.
6) Sentimientos del miedo y la temeridad exagerados: Casi todas las creencias canalizadas por la Fe, incurren en el temor al castigo, y si es eterno mejor. El pecado producido por los actos, es objeto de castigo e infunde un miedo innecesario para el creyente. Además, confiar en principios no demostrados, dictados por personas que dicen haber entablado diálogo con una entidad superior, es todo un acto de temeridad a la hora de afrontar el día a día, ya que actúa confiando en dichos principios, y a ciegas sin ser consciente .
P.D. El remedio contra el síndrome de la Fe, consiste en buscar la verdad usando uno mismo las siguientes herramientas: experimentación, lógica y demostración. Al poco tiempo, cesarán los síntomas.
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