
El concepto que trataremos hoy, aunque en un principio, pueda parecer simple, es más bien todo lo contrario. El culto a la personalidad puede abordarse desde diferentes disciplinas, y que de forma resumida, podrían ser las siguientes: Culto a la personalidad de Dios, culto a la personalidad de un líder, culto a la personalidad por simpatía, culto a la personalidad por una o determinadas habilidades...
Trataremos sobre el culto a la personalidad de Dios (dioses) y de un líder, ya que los dos tipos, guardan mucha similitud. Esta gran similitud entre los dos tipos de culto, es precisamente la de querer hacer confundir a ambas, o dicho de otra forma, querer hacer ver que son lo mismo (recordad por ejemplo el caso del Rey Sol de Francia, Luis XIV, el cual se atribuía su puesto por orden de Dios). Es común en ambas, rendir culto hacia el elemento venerado mediante adjetivos de perfección, bondad, justicia, benevolencia, u otros similares. Su fin, para ambos tipos, no es otro que el de crear un sentimiento de simpatía hacia estas figuras. Siempre, para estas dos formas, el culto es utilizado con fines manipulativos, sectarios, dogmáticos, para intentar crear un tipo de muchedumbre lo más parecida o similar a un determinado ideario o moralidad.
Es curioso, que cuanto más piramidal es la estructura social de un Estado, organización, asociación, etc., mayor es la figura creada entorno a un determinado culto al líder o Dios. Y curioso es también, que cuanto más democrático es dicho Estado, organización, asociación, etc., más tiende la figura de culto a producirse por simpatía o por unas determinadas habilidades. Ejemplos de la primera frase de este párrafo, lo encontramos en la mismísima Iglesia Católica y la organización Vaticana, y el ejemplo de la segunda frase, lo encontramos en nuestro circulo de amigos cuando votamos o discutimos quién fue el mejor futbolista de todos los tiempos (no entremos en dicho debate, que puede dar para mucho tiempo).
EL CULTO A LA PERSONALIDAD DE DIOS.
El culto a la personalidad de Dios, se diferencia del resto, en que al elemento que se adora, no se encuentra por ningún lado y permanece como una especie de concepto idealde lo que sería un líder totalmente idealizado. Debido a que nadie puede ni ver ni sentir este concepto idealizado, no se le puede juzgar directamente por sus actos, y así de esta forma, los adjetivos de los que se ve rodeado, permanecen inamovibles en el tiempo. De esta estrategia tan bien diseñada, se han aprovechado desde que el hombre tiene capacidad para inventar conceptos, aquellos seres humanos que han querido manejar al resto de la comunidad en su propio beneficio, con el fin de elevar su estatus social mediante la figura del hechicero, sacerdote, imán, etc.
Este tipo de culto, es el más peligroso de todos, y el que más devoción puede llegar ha provocar entre los fieles, por lo que hemos explicado de la inmutabilidad del culto en el tiempo.
Para concluir con la exposición breve del culto a la personalidad de Dios (pues daría para hablar mucho más), vamos a exponer el hecho curioso de cómo un determinado colectivo que precisamente venera la figura de Dios, justamente ve lo mismo o parecido en su adversario religioso, con respecto a lo que estamos comentando: El culto a la personalidad es una ciega sumisión. Aquí verán como mientras los católicos (me valdría del mismo modo para islamistas, judíos, etc.) definen a sus adversarios, en realidad, se están definiendo a si mismos.
"Son dos características de una Secta: sumisión ciega y culto a la personalidad del líder.
Según la Enciclopedia de las religiones algunas de las características de las sectas son:
Otros estudiosos del tema señalan como características:
EL CULTO A LA PERSONALIDAD DE UN LIDER.
El culto a la personalidad de un líder tiene el peligro, que provoca en los fieles, la confusión de adorar la figura de un personaje que ni mucho menos puede comparase con el idealismo creado a su alrededor. Este culto es menos intenso que el anterior, ya que al ir las miras a una persona física, como ser humano, es mas difícil de creer que el mismo pueda concentrar los poderes que se le atribuyen al culto a un Dios.
Aún así, desde posiciones conservadoras y oligárquicas, es recurrente comparar a dicha persona física con los poderes del Dios (dioses) de la religión de una determinada cultura para mantener a soldados, guerreros y población en general, enmohecidos cerebralmente. Ejemplos los hay en todas las épocas y regiones: desde el emperador Octavio Augusto en época romana, hasta el Rey Sol de Francia Luis XIV, pasando por el emperador Gengis Kan, o al mismo Francisco Franco tal como se podía apreciar en las monedas (caudillo de España por la gracia de Dios).
Desde otros puntos de vista, en el culto a la personalidad de un líder, no se recurría a los poderes que Dios les trasfiriese o de los poderes sobrenaturales que se hacían contar de él. El mismo ideario socio-político, apartado de la religión, era el que proclamaba ese culto. Existen también muchos ejemplos de esto, como lo ocurrido en los fascismos alemanes o italianos, o en el periodo de la dictadura romana de Julio Cesar.
Otra forma de ejercer el culto a la personalidad, es el propiciado en proclamar un ideario totalmente contrario con la necesidad de un culto al líder. Aquí se hace referencia a la hipocresía, pues en nombre de la igualdad, el líder se alza mediante una masiva propaganda, como valedor de esos valores contradictorios con el suyo propio. Ejemplos los encontramos en los diversos Papas del Vaticano, como valedores de un mensaje de amor, cuando sus hechos y dogmas están llenos más bien de dolor. Ejemplo lo encontramos también en la era Estalinista (que no marxista-leninista a pesar de haber sido él mismo quién inventó este adjetivo) de la U.R.S.S. y su culto al camarada Stalin como el camarada que guía al pueblo hacia el socialismo.
También encontramos el culto a la personalidad del líder en las "democracias" burguesas y en sus partidos políticos. El eterno método representativo, es una mera pantomima, donde el líder hace y deshace a su antojo dentro del partido, o dentro del gobierno en caso de que presida un determinado país. Dicho líder, en la mayoría de los casos, de intereses económicos en determinadas empresas multinacionales. Todos los miembros de partido, o ciertos sectores de la sociedad aclaman al líder como el que da la "unidad". Esta mejor valorado esa "unidad" (que no es otra cosa, que una forma de despotismo), que el debate y la critica interna dentro de dichos partidos. Ejemplos claros los podemos ver en J.M. Aznar, quien por ejemplo nombró a dedo a su sucesor o en Berlusconi, el cual compra todos los medios de comunicación para intentar eliminar esa critica, y crear esa imagen de líder.
Conclusión: Dejarse llevar por lo que dicte o mande una determinada personalidad, sea esta divina o humana, por muy "buena" que esta sea, es renunciar a la inteligencia y a la capacidad de razonar que cada uno posee. Detrás de esa personalidad, siempre se esconden intereses personales o corporativos de unos pocos para beneficiarse de la ingenuidad de la mayoría, que renuncia a una vida sin pensamiento, con la intención de que el líder o Dios les solucione sus problemas.
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