El "laicismo agresivo" y la "cristofobia" del Gobierno que, desde hace meses, vienen denunciado los obispos españoles se traducirá en 30 millones de euros más al año. Y eso sólo a través de la Declaración de la Renta, pues el Ejecutivo socialista mantiene intactos los conciertos con la escuela católica, la financiación de actividades sociales y sanitarias de congregaciones y ONG de la iglesia, la conservación e iluminación de catedrales y templos por todo el país e, incluso, la presencia de capellanes en los ejércitos o los hospitales públicos.Si te ha gustado el artículo, compartelo en: