viernes, 05 de diciembre de 2008

De momento, hoy abrimos un especial sobre la Monarquía. No sabemos como va a acabar todo, los servicios de Inteligencia Españoles están en todo. No sabemos si seremos censurados, si seremos perseguidos, si derribarán la puerta del Monasterio en Lucha y entrarán a detenernos o si acabaremos con mas agujeros que un colador… todo es posible, puesto que hablar de la Corona, de la monarquía es Tabú.

 

Pero el tiempo que estemos en la red de redes, todos los que nos leáis, descubriréis, que el Rey, no es tan mono como nos lo pintan, y no es tan salvador como todos afirman.

Pero antes de exponer las pruebas, mostraremos, algunos aspectos y artículos que se encuentran en nuestra constitución, nuestra "intachable constitución" forjada tras el cambio hacia la "democracia", del fascismo a la democracia. Enumeramos aquí:

  • Según los artículos 56 y 64 de la Constitución española de 1978, la norma normarum, "la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad".  El único responsable de sus acciones es el Gobierno, al margen del asunto del que se trate, ya sean actos públicos o privados. "De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden", dice el artículo 64. Esta norma anacrónica es incompatible con la idea de establecer un Tribunal Penal Internacional, cuyo estatuto de creación fue aprobado en Roma en 1998, y en el que esta interesado el Estado Español.
  • La impunidad del rey recogida en la Constitución va todavía más allá de la impunidad penal: supone que no se le investigue, que ni siquiera se hable de sus actividades irregulares o que presuntamente estén fuera de la ley, que no tenga que sentarse en procesos judiciales ni en el sitio de los testigos…
  • En el Estado español, el sistema político establecido es la monarquía parlamentaria (de acuerdo con el artículo 1), y lo garantizan las fuerzas armadas (articulo 8), cuyo mando supremo corresponde al rey (artículo 62). Entonces nos preguntamos, ¿cómo es posible ejercer en estas condiciones la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político al que hace referencia el artículo 1? ¿dónde está la soberanía popular, la libertad para ejercer el pluralismo político, si de cualquier manera la república no tiene cabida? Si la voluntad popular se expresara a favor de la república, entonces los 3 ejércitos, con el rey al frente, se encargarían de decidir con las armas y la Constitución en la mano cuál es el orden.
  • Se establecieron nuevos principios de control político interno de la soberanía, más de acuerdo con un sistema económico concreto: El artículo 68, describe un sistema electoral proporcional para impedir el acceso a las instituciones de grupos no deseados, o el artículo 38, que ensalza la "libertad de empresa" o la "economía de marcado", elevando esto a rango constitucional.

 

A continuación, copiaremos la carta del coronel del ejercito e historiador militar, Don Amadeo Martínez Inglés, remitida en el año 2005 al congreso de los diputados, remitida la presidente Marín. En dicha carta, se detallan, los DELITOS del Rey que han quedado impunes, tal como dice la Constitución Española, a partir de aquí, dejamos nuestra opinión, y que cada uno juzgue la carta de este militar, la cual, por nuestra parte, avalamos:

 

«Con fecha 23 de septiembre de 2005, y con arreglo a cuanto dispone el artículo 77.1 de la Constitución española, remití al presidente de esa Cámara en la legislatura anterior, señor Marín, un exhaustivo Informe (40 páginas) sobre los hechos acaecidos en España en la tarde/noche del 23 de febrero de 1981 (popularmente conocidos como la “intentona involucionista del 23-F&rdquoGuiño en el que, después de una larga investigación de más de veinte años, presentaba toda una serie de indicios racionales que apuntaban a que el rey Juan Carlos I fue el máximo responsable de su planificación, coordinación, preparación y ejecución. En consecuencia le solicitaba la creación de una Comisión de Investigación, conforme a lo que establece el artículo 76.1 de la Carta Magna, que, a pesar del tiempo transcurrido y con los máximos poderes, estudiara, investigara y analizara tan deleznable episodio de la reciente historia de España y depurara las responsabilidades (políticas e históricas, preferentemente) en las que pudo incurrir el monarca español.

En enero de 2006, cuatro meses después del envío del Informe sobre el 23-F al presidente del Congreso de los Diputados y visto que éste no parecía dispuesto a acusar recibo del mismo y, mucho menos, a estudiarlo o debatirlo en la Cámara que presidía (aunque me consta que dio traslado del escrito a los diferentes grupos parlamentarios) decidí enviar el prolijo documento al presidente del Senado, señor Rojo, al del Gobierno de la nación, señor Rodríguez Zapatero, y a cada uno de los presidentes de las más altas instituciones del Estado: Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional, Consejo de Estado…etc, etc. Ninguna de las autoridades a las que iba dirigido el, al parecer, “políticamente incorrecto” escrito (a excepción del presidente del Senado, quien acusó recibo a través de la Comisión de Peticiones de la Cámara) contestó al mismo.

Al no obtener ninguna respuesta, tanto del presidente Marín como de los presidentes de las más altas instituciones del Estado, año y medio después, con fecha 23 de febrero de 2007, presenté en el Congreso de los Diputados el mismo Informe solicitando de nuevo la creación de una Comisión que investigara el supuesto golpe de Estado del 23-F; visto, además, lo ocurrido en esa Cámara el día 23 de febrero del año anterior, fecha en que se cumplía el vigésimo quinto aniversario de tan desgraciado evento, al rechazar de plano algunos grupos parlamentarios la nota institucional que pretendía difundir el presidente y que, como venía siendo costumbre en los últimos años, señalaba al rey Juan Carlos como supremo y único “salvador de la democracia y las libertades del pueblo español” puestas en peligro por el golpista Tejero.

Como consecuencia de todo lo anterior y consciente de que el Congreso de los Diputados, con su señor presidente al frente, y el resto de autoridades a las que había dirigido el documento nunca se iban a molestar en acusar recibo del mismo (si sus señorías no quieren debatir tan espinoso asunto que lo haga la opinión pública, primero nacional y después internacional), he decidido publicar todas mis investigaciones sobre el rey Juan Carlos en forma de libro (“Juan Carlos I, el último Borbón”. Styria. Febrero 2008), un extenso trabajo sobre la vida del monarca español en el que analizo, después de muchos años de estudio y dedicación, no sólo el ya comentado asunto del 23-F sino algunas de las numerosas y graves irregularidades políticas, militares, familiares, económicas… que ha protagonizado, primero en su juventud y después a lo largo de sus treinta y dos años de reinado. Muchas de estas irregularidades son, obviamente, presuntos y graves delitos que no deben quedar escondidos, de ninguna de las maneras, bajo la alfombra de la historia. Como los que relaciono a continuación:

1º.- Un intento de golpe de Estado, ya que a estas alturas está fuera de toda duda que, en el otoño de 1980, dio el visto bueno a sus militares cortesanos (los generales Armada y Milans) para que planificaran, organizaran, coordinaran y ejecutaran una ilegal e inconstitucional maniobra político-militar-institucional (el ya comentado 23-F), de acuerdo con determinadas fuerzas políticas del arco parlamentario, con el fin de cambiar el Gobierno legítimo de la nación española y frenar con ello un golpe militar de la extrema derecha castrense. Maniobra que después sería abandonada por él mismo y sus compinches políticos ante la estrafalaria entrada del teniente coronel Tejero en el Congreso de los Diputados, poniendo así en serio peligro de guerra civil a este país.

2º.- La puesta en actividad, en 1983, de los batallones de la muerte o grupos de terroristas de Estado denominados GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) para hacer desaparecer (matar o secuestrar) miembros de ETA, saltándose a la torera todas las normas y leyes del Estado de derecho y usando las mismas tácticas y técnicas de los separatistas vascos. Grupos de asesinos a sueldo del Estado español que, con el conocimiento y la autorización del Jefe del Estado y comandante supremo de las FAS españolas, el rey Juan Carlos, serían organizados y dirigidos por los servicios secretos militares (CESID) nutriéndose de funcionarios militares y civiles españoles y mercenarios extranjeros.

3º.- Enriquecerse de una forma exagerada e ilegal hasta convertir a su familia en una de las más grandes fortunas de Europa y el mundo, recibiendo sospechosas donaciones y créditos personales desde el exterior y realizando substanciosos negocios aprovechándose de su omnímodo poder institucional y su inviolabilidad ante la ley. Lo que ha propiciado que en treinta años su fortuna se haya elevado, según prestigiosas publicaciones extranjeras (en España el mutismo en todo lo referente a la familia real es absoluto), a la importantísima suma de 1.790 millones de euros (300.000 millones de pesetas). Cifra ésta nunca desmentida por La Zarzuela.

4º.- Ejercer la corrupción continuada y generalizada, al recibir y aceptar como rey y jefe del Estado regalos y donaciones multimillonarias de empresarios y particulares (yates, coches, petrodólares para apoyar la reconquista de Kuwait&hellipGuiño

5º.- Desviar fondos reservados del Estado para pagar sus aventuras galantes y los chantajes de alguna de sus numerosas amantes, como el que tuvo que hacer frente a partir del año 1994 tras su larga relación amorosa de 15 años de duración con una bella vedette del espectáculo español. Que nos ha costado a los contribuyentes españoles más de 500 millones de pesetas, pagados con los fondos reservados del CESID, Presidencia del Gobierno y Ministerio del Interior.

6.- Un presunto asesinato (el simple homicidio ya fue aceptado en su día por él mismo y su familia) cometido en sus años mozos, ya que el 29 de marzo de 1956, con 18 años de edad y siendo un distinguido cadete de la Academia General Militar de Zaragoza, con seis meses de instrucción militar intensiva en su haber y otros seis de instrucción premilitar (experto por lo tanto en el uso y manejo de toda clase de armas portátiles del Ejército español) mató, estando sólo con él y en muy extrañas circunstancias que nunca han sido aclaradas, de un tiro en la cabeza procedente de su propia arma a su hermano Alfonso, de 14 años, el preferido de su padre, don Juan de Borbón. Quien, según muchos políticos del entorno de éste, iba a ser elegido por el conde de Barcelona para sucederle en sus derechos dinásticos a la corona de España ante el proceder de Juan Carlos que ya en esas fechas manifestaba una irregular y perruna obediencia a Franco con vistas a acceder al trono saltándose a su propio padre.

En relación con este turbio asunto (que ha permanecido cincuenta años en el más absoluto de los secretos), el citado trabajo de investigación desmonta una tras otra todas las hipótesis tejidas en su día por la propia familia de Juan Carlos y el dictador Franco para hacer creer a los españoles que todo fue un desgraciado accidente. Supuesto accidente que nunca fue investigado ni por la justicia portuguesa ni por la española, civil o militar, siendo el homicida en aquellas fechas un profesional de las Fuerzas Armadas españolas.

De todos estos presuntos delitos cometidos por el rey Juan Carlos I, que recoge el ya repetidas veces comentado trabajo de investigación, se presentan abundantes indicios de culpabilidad. De la mayoría de los cuales, por otra parte, han tenido constancia en los últimos años las elites mejor informadas de este país (políticos, periodistas, líderes sociales&hellipGuiño pero sin atreverse a denunciarlos y, mucho menos, a perseguirlos. El historiador militar que formula el presente escrito ha decidido ahora darles publicidad en forma de libro para conocimiento de todos los españoles. Libro que, por otra parte, pasados ya dos meses desde su publicación, no ha sido desmentido en ninguno de sus extremos ni por la propia Casa Real española ni por autoridad alguna. Hasta el momento también, tanto el Congreso como los demás poderes del Estado han “callado y otorgado”.

En vista de ello, constituidas ya las nuevas Cortes Generales salidas de la voluntad popular expresada el 9 de marzo pasado y comenzado con ello una nueva legislatura, me dirijo a VE como presidente del Congreso de los Diputados para, en virtud de lo que contempla el ya citado artículo 77.1 de la Carta Magna española, exigir la creación de la ya repetidas veces solicitada Comisión parlamentaria que proceda de inmediato a estudiar e investigar las ya muy claras responsabilidades del monarca español en los hechos comentados con anterioridad y que resumo de nuevo:

1º.- La llamada durante años intentona involucionista del 23-F” y que en realidad no fue tal sino una chapucera maniobra borbónica de altos vuelos, al margen de la Constitución y de las leyes, para cambiar el Gobierno legítimo de la nación en provecho de la Corona.

2º.- La creación y organización de los autoproclamados Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), compuestos por determinados estamentos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y del Ejército (de los que el monarca español tuvo conocimiento antes de que empezaran a actuar a través de documentos reservados del CESID) y que cometieron, con métodos expeditivos criminales, por lo menos veintiocho asesinatos de Estado y un secuestro.

3º.- El sorprendente y rápido enriquecimiento de su familia (en treinta años ha pasado de la indigencia más absoluta a disponer de una de las mayores fortunas de Europa, según informaciones de toda solvencia que no han sido desmentidas por La Zarzuela).

4º.- La aceptación continuada de regalos y donaciones por parte de particulares (yates, coches&hellipGuiño que lógicamente harían los interesados persiguiendo algo a cambio.

5º.- Los pagos con fondos reservados de Presidencia del Gobierno y de los ministerios de Defensa e Interior para enfrentar el chantaje de determinada vedette del espectáculo español, que disponía de comprometedores vídeos sexuales con el rey Juan Carlos.

6º.- La desgraciada muerte del infante D. Alfonso de Borbón en “Villa Giralda” (residencia de los condes de Barcelona en Estoril) el 29 de marzo de 1956 y que al hilo de los análisis incluidos en el trabajo de referencia dejan bastante claro que el supuesto accidente pudo ser en realidad un fratricidio premeditado. Mis estudios como militar y como experto en armas dejan muy pocas dudas al respecto. Como tal hecho nunca fue investigado por la justicia (ni portuguesa ni española) exijo, como historiador y ciudadano español, que se abra un proceso clarificador sobre el mismo, exhumando si es preciso los restos del infante que reposan en el Monasterio de El Escorial e interesando del ministerio de Defensa la documentación que pueda obrar sobre aquel homicidio en los archivos de la Academia General Militar de Zaragoza, con el fin de que expertos judiciales y técnicos en balística y teoría del tiro puedan hacer sus evaluaciones y aclarar definitivamente el misterio que encierra aquél luctuoso suceso de la historia de España. Y dejando abierto el camino para que los jueces establezcan las responsabilidades penales a las que todavía debiera enfrentarse Juan Carlos de Borbón, ya que en aquella época no estaba cubierto constitucionalmente por ningún manto de inviolabilidad o irresponsabilidad y sólo era un profesional del Ejército español (cadete de la Academia General Militar de Zaragoza), sujeto por lo tanto a las leyes penales castrenses.

Responsabilidades que podrían ser de carácter penal pero, con toda seguridad, históricas y políticas pues si se demostrara la culpabilidad del actual rey de España, habría que reescribir con toda urgencia la historia de este país.

Hasta aquí, señor presidente del Congreso de los Diputados, los presuntos delitos cometidos por el actual rey de España, tanto en su ya largo reinado como en sus años juveniles de caballero cadete en la Academia General Militar. Que este modesto historiador militar y coronel del Ejército no está dispuesto a que queden ocultos entre las bambalinas de la historia y sin su correspondiente condena, sea esta penal, moral o histórica. Por ello le reitero una vez más la solicitud de que todos estos hechos sean estudiados, investigados y analizados en profundidad, y cuanto antes, por una Comisión parlamentaria (auxiliada por los correspondientes expertos), ya que sin duda debe ser ese foro parlamentario, como suprema expresión de la soberanía popular, el que promueva inicialmente las acciones pertinentes, de tipo judicial o político, que permitan aclarar tan graves e importantes cuestiones. Que afectan al país en general y, sobre todo, a su historia pues no deja de ser un auténtico sarcasmo y una burla al pueblo español que ya figure en los libros de historia de este país como máximo salvador de la democracia y de las libertades de sus ciudadanos aquél que fue el primero en ponerlas en peligro autorizando el golpe de Estado del que, según la angelical teoría oficial, nos salvó a todos.

Ante esta Comisión debería comparecer el propio rey Juan Carlos (ya se pidió su presencia ante el Tribunal Militar de Campamento en el año 1982 para que contestara a las acusaciones de golpismo vertidas en su contra por algunos acusados y testigos en el golpe del 23-F) pues una cosa es que su persona sea, a día de hoy, constitucionalmente inviolable y no sujeta a responsabilidad y otra muy distinta el que no pueda y deba comparecer ante los legítimos representantes del pueblo para dar a conocer su versión sobre unos hechos gravísimos de la reciente historia de España en los que él ejerció el papel de protagonista absoluto.

Y por último, señor presidente del Congreso de los Diputados, si tanto esa Cámara como los demás poderes del Estado optan, una vez más, por tomarse mis denuncias contra el rey Juan Carlos I a título de inventario, es decir, como si estuvieran formuladas contra el históricamente preclaro e insigne Alfonso X el Sabio en lugar de a menor gloria del, a todas luces, menos docto y ejemplar personaje que en estos momentos ocupa la Jefatura del Estado español a título de rey por deseo testicular del dictador Franco, este historiador militar (que le recuerdo, por si lo ha olvidado, fue encarcelado y separado abruptamente de su carrera por un ministro de Defensa de su partido, en 1990, por reivindicar, con conocimiento de causa, un Ejército profesional para España; aspiración que consiguió en 1996) se verá obligado moralmente a pedir amparo internacional en la instancia judicial o mediática que estime oportuna y conveniente, incluido si fuera preciso el Tribunal Penal Internacional. Porque no deja de ser un contrasentido y un esperpento jurídico que la Audiencia Nacional española, a través de su “juez estrella” Baltasar Garzón, se dedique a perseguir jefes de Estado extranjeros, presuntos genocidas, terroristas y responsables de crímenes de lesa humanidad, y no haya llamado siquiera a declarar al máximo responsable de los asesinatos de los GAL (crímenes de Estado que no prescriben ni deben contemplar en su enjuiciamiento inviolabilidad alguna): el rey Juan Carlos I. Quien recibió precisa y abundante información reservada del CESID en su momento (la famosa Acta Fundacional y otros documentos) sobre la preparación y pronta puesta en ejecución de la llamada “guerra sucia” contra ETA. Y no hizo nada por evitarla.

Y espero, señor presidente, que no tome estas mis últimas palabras como una amenaza (jamás me permitiría semejante libertad contra el máximo representante del pueblo soberano y tercera autoridad del Estado) sino como una respetuosa advertencia de un ciudadano español que ha dedicado toda su vida a la defensa de este país, que sólo ha recibido a cambio represiones y sinsabores y que, desde luego, como le enseñaron hace ya muchos años en una Academia Militar, no va a cejar en la lucha por sus ideales y convicciones.

España no puede tener ni un minuto más en la Jefatura del Estado a un hombre de pésima catadura moral, homicida confeso (que no ha pagado todavía por su delito), presunto asesino y también, en grado de presunción por el momento, golpista, malversador de fondos públicos y terrorista de Estado.

Le adjunto, señor presidente del Congreso, copia del Informe remitido en septiembre de 2005 y febrero de 2007 a su predecesor en el cargo.»

 

Firmo el presente escrito en Alcalá de Henares a 4 de abril de 2008

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Comentarios vertidos en Tuenti a este artículo (año 2009)

* Para quienes poseenTuenti, dejamos el enlace que lleva a la página personal del Nick que realiza el comentario

* Mortus_manes aparece aquí con el nick:  Death Angelus

* Monje_Roj0 aparece aquí con el nick: Paco Monje Rojillo

 

Paco Monje Rojillo  21 de Oct a las 19:19

Vuelvo a Rebuscar en la Hemeroteca de artículos...

Aquí tenéis más argumentos para los republicanos, ¡Que no se diga!

En el artículo, encontraréis además de las contradicciones constitucionales, la carta que el Historiador y Coronel del Ejercito, Amadeo Martinez, escribió al congreso de los diputados, argumentando los posibles delitos que este Rey, ha ido cometiendo a lo largo de su vida (uno de los posibles delitos, el de homicidio contra su hermano). http://monasterio-en-lucha.blogcindario.com/2008/12/00027-mo...

Hernán Rocha Ortega  21 de Oct a las 19:22

jajajajajajaja, que buena.

Anarquismo Libertario  21 de Oct a las 19:36

Al rellano con el reyano xD

Rafael Espejo Aka Elsapo  21 de Oct a las 20:11

la verdad...

Jand Libre  21 de Oct a las 20:21

no se como la gente acepta q haya un rey..

Alvaro Mendoza Martinez  21 de Oct a las 20:33

El anarquismo no funciona....

Rafa Verdejo García  21 de Oct a las 20:33

ASÍ SE HABLA

Guillermo Errejón Galván  21 de Oct a las 20:33

FUERA LA MONARQUÍA! 30 AÑOS BASTAN!

¡¡VIVA LA REPÚBLICA,VIVA EL SOCIALISMO!!

Rafa Verdejo García  21 de Oct a las 20:34

La república no funciona, la monarquía no funciona, el comunismo no funciona, el anarquismo no funciona (o acaso alguien de aquí cree que SU sistema (o asistema) funciona de verdad?????)

Alvaro Mendoza Martinez  21 de Oct a las 20:34

Nunca se ha llegado al verdadero comunismo....

Anarquismo Libertario  21 de Oct a las 20:36

Ya hubo anarquismo en España y funcionó bonico

Guillermo Errejón Galván  21 de Oct a las 20:38

Si bueno, durante unos meses y en algunos pueblos.. si a eso le llamas "ya hubo anarquismo en España"...

De todas maneras yo no tengo ningún problema con el anarquismo. El enemigo se llama STALINISMO, que ya nos traicionó en el 36 y lo volvería a hacer una y otra vez

Rafa Verdejo García  21 de Oct a las 20:41

de nuevo, ASÍ SE HABLA

Anarquismo Libertario  21 de Oct a las 20:41

Qué dices unos meses en unos pueblos? tres años en gran parte de España! el enemigo se llama fascismo y corrupción, stalin = fascista y corrupto pero que tiene que ver?

Guillermo Errejón Galván  21 de Oct a las 20:44

vale, lo que quieras, no me voy a poner a discutir sobre cuestiones históricas que aquí son difíciles de comprobar. Yo personalmente soy comunista, pero te repito que no tengo ningún problema con el anarquismo, una ideología obrerista y de compañerxs

"Stalin=fascista y corrupto"?? Stalin era un acomplejado, un traidor, un asesino... pero no un fascista

las palabras significan cosas, no las uses por usar, sobre todo en política

Anarquismo Libertario  21 de Oct a las 20:48

Ye, fascismo =regimen totalitario, stalin que regimen tenia? de libertad de expresión? NO...se que significan las palabras

Alvaro Mendoza Martinez  21 de Oct a las 20:49

A ver, si nos ponemos en plan cientifico, Stalin no seria un fascista, no en cuanto a lo que la palabra alusiona. Pero ciertamente, Stalin era un fascista y ademas cumplio con varios de los pasos que figuraban en el libro de Mussolini, para que un fascismo se diese, que es la expansion de territorio.....

Paco Monje Rojillo  21 de Oct a las 20:53

A ver... centrarse un poko en el Tema, ya habrán otros temas sobre Stalin, comunismo, anarquismo etc.

¿Qué opinais que un Coronel del Ejercito, como Amadeo MArtínez, aporte esta gran cantidad de acusaciones y pruebas de delitos contra el Rey de España? ¿Por qué practicamente ninguna organización de izquierda las ha tenido en cuenta?... 

Guillermo Errejón Galván  21 de Oct a las 20:54

No estamos en matemáticas, que se pueda decir "x= 3".

el fascismo es un concepto complejo y con muchos aspectos, que no se puede igualar a una palabra.

solo digo que el fascismo es una cosa y el stalinismo otra.

Que tienen cosas en común, ya lo se...

No se puede usar"fascista" para despreciar todo lo que no nos gusta. El PSOE es despreciable, el PP lo es, el stalinismo lo es... y no son fascistas

Alvaro Mendoza Martinez  21 de Oct a las 20:55

Estoy de acuerdo.

Guillermo Errejón Galván  21 de Oct a las 20:57

respecto a lo ke dice Paco Monje... yo ya me lo leí, increíble... No creo que dentro de la izquierda nadie lo haya tenido en cuenta como dices. El problema es el de siempre, que la izquierda anticapitalista en este estado parece que no existe...

Es muy difícil meter en la sociedad otra idea sobre Juan Carlos I y sobre la monarquía, con una propaganda constante a favor suya de los medios del poder desde hace 30 años...

Anarquismo Libertario  21 de Oct a las 21:00

Clarisimamente Alvaro.

1. Nacionalismo poderoso y permanente. En el regimen stalinista lo habia, de ahí la famosa frase ''Por la madre patria'' cuando luchaban en las barricadas contra los nazis...

2. Disgusto por el reconocimiento de los Derechos Humanos. Vaya... No da libertad de expresión, asesina a todos los que van en contra de su régimen, fusila a los que huyen de las barricadas tras una derrota aplastante...

3. Identificación de los enemigos o chivos expiatorios como una causa unificada. Lucha contra el nazismo (Esta caracteristica tambien la tenemos nosotros)

4. Supremacía de lo militar. En la antigua rusia se invirtió gran capital de dinero en armamento, y el la guerra fría se incrementó aun más compitiendo con USA.

5. Control de los medios de comunicación. El regimen Stalinista lo tenía, control de la prensa y radio.

6. Obsesión con laSeguridad Nacional.

7. Obsesión con el crimen y el castigo.

8. Rampante amiguismo y corrupción.

9. Elecciones fraudulentas. Se pusieron en el poder mediante la revolución bolchevique

Señores, 9 de las 14características del fascismo se ven reflejadas en el antiguo regimen comunista-ruso, al igual que en todos los regimenes actuales comunistas, ¿Qué pensais?

Jose Carlos Vandosysematantres  21 de Oct a las 21:03

Borbón!!! al paredonn!!!

Guillermo Errejón Galván  21 de Oct a las 21:04

para empezar ningún país es comunista.

Para seguir, la ideología comunista, aunque luego se plasme en un estado stalinista, es una ideología de liberación de lxs trabajadorxs explotadxs.

El fascismo ha sido historicamente principalmente un instrumento en manos de la burguesía para parar al comunismo

 

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AVISO IMPORTANTE

---> Por falta de espacio en este artículo, hemos tenido que alojar la restante información del mismo, en un artículo aparte como continuación de este mismo: Monarquía privilegiada - Los delitos deJuan Carlos I [Continuación]

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Tags: Delitos, Juan Carlos, monarquía, inmunidad

Debatido por:
Publicado por Invitado
sábado, 06 de diciembre de 2008 | 22:51
Madre mia, pero q bazofia, menos mal q esta mierda no se la cree nadie con dos dedos de frente..
Publicado por monje_roj0
viernes, 12 de diciembre de 2008 | 0:19
Al Anonimo que escribe:
De bazofia nada, la carta es real, y Amadeo, la presentó en el congreso de los diputados, acompañado por un buen tocho de dossieres con pruebas, puesto que es coronel e historiador y tiene acceso a estos datos del CESID.
Si no te lo crees, es que en el fondo si que te sorprende y lo crees.